Inspiración Oh!mamá

Hay una pregunta que nos debemos hacer, ¿qué es la maternidad? Según lo definen los lingüistas es” Estado o circunstancia de la mujer que ha sido madre.”.

Como todas sabéis o intuís, es mucho más que esta frase fría.  Desde que te quedas embarazada y sientes tu bebé dentro de ti, la cosa ya cambia. Cambia tu cuerpo, cambian tus hormonas, es como una metamorfosis.

Una vez llega el momento del parto, hay mujeres que lo describen: “ fue maravilloso”, las envidio.

Mi primer parto fue inducido, y estuve sufriendo durante más de 10 horas contracciones, para acabar finalmente en un quirófano para que me hicieran una cesárea. Tenía 26 años, y la experiencia de verme en esa mesa fría de quirófano, sola y sin mi marido, sólo fue compensada al ver a mi hijo (todo y que tuve que esperar 2 horas después de parir para ver su carita por primera vez), y os prometo que fue lo mejor que me ha pasado en la vida: un bebé precioso y sano… pero a mi pesar, he de deciros, que el parto y el post parto no fueron buenos. El post parto se complicó, pero prefiero guardármelo para mí, y no entraré en detalles.

Al cabo de 2 años tuve a mi segundo hijo: buen embarazo, y una cesárea programada. Todo mucho mejor… Bebé sano, precioso y según decían, igualito a mí (qué más podía pedir). No podía estar más feliz.

El divorcio con mi marido llegó al cabo de poco tiempo de mi segundo embarazo; no os lo negaré, fue duro: crié a mis hijos con su ayuda, pero separados.

Hacía ya tiempo que los comentarios de la gente “eres mamá, que felicidad”, los anuncios de la televisión “eres mamá, trabajas, puedes con todo y compra estas galletas al niño…” consiguieron ponerme de mal humor. Todo mitificado, todo falso, o si más no, maquillado. No era la realidad que yo vivía.

Mi vida siguió, como supongo que nos pasa a muchas de nosotras, y aunque tuve momentos mejores y peores, y gracias al apoyo de mi familia, seguí adelante para darles lo mejor a mis hijos.

Mi tercer hijo (sí, todos niños varones), nació de mi segundo matrimonio, y nada que ver: apoyo absoluto de mi marido y el embarazo bien hasta que empezaron las contracciones en la semana 32, y pude aguantarlo hasta la 37, y otra vez, un niño precioso y sano. Eso sí, esta vez más delgadito. Tuvo que ver un régimen estricto: no es lo mismo tener un hijo con 26 años que uno con 38.

Al quedarme embarazada de mi tercer hijo, vi la necesidad de crear una empresa donde primero de todo, pudiera dar voz a todas aquellas mujeres que quieren expresar sus sentimientos con la creación de este blog, y segundo, crear productos ilustrados donde los dibujos fueran fruto de mi experiencia y que mostrara momentos comunes y divertidos de la maternidad. He intentado mostrar la maternidad tal y como yo la veo. Es maravillosa, pero tiene luces y sombras (sí, hay sombras: es como esos anuncios de las nubecitas, ya me entendéis)

Los momentos más felices de mi vida los he pasado junto a mis hijos: cómo nos reímos y cómo disfrutamos…. Con deciros que su mamá es una experta ya en jugar a futbol… Sus funciones, sus risas, sus “te quiero mamá”, o cuando me llaman mamita, es que me derrito.

Debemos reconocer que no es todo es de color de rosas, yo he sufrido mucho cuando alguno de mis hijos se ha puesto enfermos y yo sola con los dos niños ir a la clínica a las 3 de la mañana porque uno de ellos tenia bronquitis y se me ahogaba. Sobre todo sola, y con 28 años.

Creo que alguna de vosotras os podéis sentir identificadas, así es la vida o así puede ser la maternidad.

Los productos de Oh!mamá, nacieron de todas estas experiencias. La libreta del niño en el parque (cariñosamente le llamamos “niño palo”) es porque dos de mis hijos no había manera de sentarlos en el cochecito, se ponían rectos como un palo y no podía sentarlos… y la gente en el parque, en la guardería me miraba y yo allí aguantando el tipo… siempre había la mamá perfecta que te decía, “venga que no es para tanto, hazle cosquillitas y seguro que se te sienta”. Cosquillitas, el niño berreaba y yo tenía que hacerle cosquillitas… no os explico lo que pasaba por mi cabeza.

La libreta del supermercado me ha pasado mil veces con cualquiera de mis hijos: cuando quiere chucherías, o gusanitos, o las puñeteras galletas de chocolate llenas de aceite de palma, y a veces, la gente te mira (yo al menos lo paso fatal), y parece que mentalmente y todo el supermercado te vaya a gritar “cómpreselas ya!!!!!” y las meto en el carro…. A veces las devuelvo en otra estantería (no os chivéis).

Y el sumun de todos los sumuns fue el confinamiento. Mi bebé de meses, yo teletrabajando a tope, los mayores con mil deberes que les ponían en el cole, que luego yo los debía repasar, escanear y enviar a la profe… y así cada día, como el día de la marmota…. Sin salir de casa…. sin un respiro…De esta experiencia cree la agenda 2021.

Básicamente con este artículo os quería contar la esencia de Oh!mamá, y animar a todas las Oh!mamás que quieran y (no mamás)  a escribir en el blog sobre sus vivencias: lo haremos encantados. Podemos publicar tu nombre, pseudónimo, o ser absolutamente anónimo.

He dado este paso para poder crear una comunidad que hará que no nos sintamos solas, somos muchas y podemos apoyarnos, y si más no, desahogarnos de esos días o esa semana interminable, que aunque nos parezca que somos las únicas, y el mundo está en nuestra contra, a muchas nos han pasado lo mismo.

Por eso quiero animaros a compartir nuestras experiencias, para desmitificar la maternidad que nos han inculcado, y acercarnos a nuestra realidad del día a día.

Un abrazo,

Una Oh!mamá

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