LA MATERNIDAD VISTA POR UNA SOLTERA

Para una mujer soltera y sin hijos la maternidad es algo que vive en tercera persona, a través de sus amigas o de su familia. Y la experiencia la vives con ambivalencia. Por un lado, ves todo lo positivo y el inmenso amor que sienten por sus hijos (salvo excepciones, claro, porque no todo el mundo quiere tanto a sus hijos como dice…aunque sea políticamente incorrecto decirlo). Incluso tienes verdadera envidia cuando ves cómo sus hijos abrazan a sus madres, o lo tiernos y divertidos que pueden llegar a ser. Y por otro, ves todos los problemas, angustias y miedos que la maternidad genera. Creo no equivocarme al decir que todos conocemos a madres totalmente desbordadas con el trabajo, la casa, los hijos, y la pareja…Y también me atrevo a decir, aunque penséis que soy un ogro, que en ocasiones he tenido que aguantar a algún niño súper pesado y malcriado durante unas horas, y al volver a casa he dado gracias a dios por no tener hijos.

Y es que, en el pack de la maternidad va todo junto: lo bueno y lo malo. Lo curioso es que hasta que estuve rodeada de madres no fui consciente de ello. En cierto sentido, es como si en nuestra sociedad existiera una campaña de marketing enorme que ligara la felicidad al concepto de familia con hijos. Y si no consigues eso, te falta algo en tu vida que te impide ser feliz. Pero la realidad es distinta: la maternidad no es perfecta, ni necesariamente te va a hacer feliz.

Y es importante darse cuenta de ello, tanto si eres madre, como si no lo eres. Si eres madre podrás liberarte de esa presión muchas veces autoimpuesta por llegar a ser una madre perfecta. En este sentido, tengo un spoiler para ti: ‘no lo vas a conseguir’. Y si no tienes hijos, te liberarás de la idea preconcebida de que sin hijos tu vida está incompleta. Para estas personas tengo una pregunta: ¿si los hijos dan la felicidad, por qué hay tanta gente infeliz?

Empecemos a normalizar el concepto de maternidad como algo con luces y sombras, pero no perfecto. Y normalicemos que la felicidad no necesariamente está ligada a la maternidad, aunque sí puede estarlo. Hay madres felicísimas, y madres amargadas, igual que hay mujeres solteras encantadas de la vida, y otras tremendamente desdichadas. Solo hay que abrir los ojos para darse cuenta de esto. Así que, por favor, ¡abre los ojos y observa! Si lo haces, te darás cuenta de que la maternidad, como la vida, no es perfecta, ni te va a hacer siempre feliz ¡pero sí puede ser maravillosa! Y eso es lo que debemos buscar, lo maravilloso, no lo perfecto. En todo.

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